Por: Rashida Jasso
En 2026, cuando se habla de accesibilidad en la música global, la conversación ya no es secundaria. Cada vez más festivales incluyen intérpretes, las transmisiones oficiales integran subtítulos y el concepto de “experiencia completa” comienza a pensarse desde la diversidad. En ese cambio cultural, el nombre de BTS aparece con frecuencia.
Lo que comenzó como un gesto simbólico dentro de una coreografía terminó convirtiéndose en un precedente dentro del entretenimiento masivo.
El momento que amplificó la conversación
En 2021, el lanzamiento de Permission to Dance no solo presentó un himno optimista tras la pandemia; también incorporó movimientos inspirados en lengua de señas dentro de la coreografía oficial. Los gestos representaban palabras como “alegría”, “baile” y “paz”, tomando referencias de la Lengua de Señas Coreana (KSL) y la Lengua de Señas Americana (ASL).
Aunque no existe una lengua de señas universal, la intención fue clara: integrar un lenguaje visual que permitiera a más personas conectar con el mensaje.
La reacción fue inmediata. Integrantes de la comunidad sorda compartieron videos explicando los signos y replicando la coreografía. Para muchos, no se trató únicamente de un detalle artístico, sino de un acto de reconocimiento dentro de un fenómeno cultural global.
Cinco años después, ese momento continúa citándose como uno de los ejemplos más visibles de inclusión dentro del K-pop contemporáneo.
Más allá del videoclip: accesibilidad en vivo
La inclusión no se limitó al lanzamiento del sencillo. En distintos conciertos y presentaciones masivas, se han incorporado intérpretes de lengua de señas para traducir letras y discursos en tiempo real. Estas prácticas, respaldadas por su agencia HYBE, han permitido que la experiencia en vivo sea más accesible para personas con discapacidad auditiva.
En un espectáculo donde cada elemento está cuidadosamente producido —desde visuales hasta narrativa escénica— integrar intérpretes representa un reconocimiento concreto de que el público es diverso.
Y ese reconocimiento tiene peso.
El efecto en la industria
Desde 2021, la presencia de intérpretes en eventos internacionales de gran escala ha ganado visibilidad. Artistas de distintos géneros han comenzado a integrar medidas de accesibilidad con mayor frecuencia: subtítulos oficiales, transmisiones adaptadas y contenidos pensados para una audiencia más amplia.
Si bien la inclusión no depende de un solo grupo, el alcance global de BTS ayudó a normalizar la conversación dentro del mainstream. Cuando uno de los actos más influyentes del pop contemporáneo incorpora lengua de señas en una producción global, el mensaje trasciende el fandom. Se convierte en referencia.
Representación y simbolismo
Es importante señalar que integrar señas en una coreografía no sustituye políticas estructurales de accesibilidad ni implica dominio completo de una lengua de señas. Sin embargo, sí cumple una función simbólica poderosa: visibilizar.
En la cultura pop, los símbolos moldean conversaciones. Y cuando millones de personas replican un gesto que significa “paz” o “alegría”, se amplifica una narrativa que históricamente ha tenido menor exposición mediática.
Un legado que trasciende cifras
A lo largo de su trayectoria, BTS ha construido un discurso centrado en la empatía, la conexión y el sentido de comunidad. La inclusión de lengua de señas se integra de forma coherente dentro de ese mensaje.
En 2026, el impacto no se mide únicamente en récords o premios. También se mide en quién pudo sentirse parte de la experiencia.
Porque cuando el mensaje es “podemos bailar juntos”, la verdadera inclusión ocurre cuando nadie queda fuera del ritmo.
La Revista de Taehyung no posee ninguna de las fotos/videos compartidos en nuestro blog. No se pretende infringir los derechos de autor.
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