Por: Mónica Sánchez
El 21 de marzo por fin pudimos conocer Arirang, el nuevo álbum de BTS. Pero bastaron un par de días para que en redes comenzarán a aparecer comentarios como:
“ya no suenan igual”, “no me gustó”, “extraño lo de antes”.
Y entonces surge la pregunta: ¿realmente cambió BTS… o cambió desde dónde los estamos escuchando?
Gran parte de ARMY conoció al grupo durante la pandemia, con Dynamite y Butter, o con la presentación de Jungkook en el FIFA World Cup Qatar 2022. Es decir, conocieron una versión global, accesible y completamente pop.
Muchas personas llegaron a BTS en su etapa más digerible. Entonces, no es que no guste el nuevo álbum. El error es pensar que ese no es BTS. Porque BTS no nació como un grupo pop. Desde sus inicios, su base musical ha sido el hip-hop, el R&B y la mezcla constante de géneros.
El problema del “K-pop”
BTS suele ser encasillado como un grupo de K-pop. Y aquí está una de las mayores confusiones: muchas personas creen que el K-pop es un género musical, cuando en realidad es una industria.
En premios occidentales como los Grammy Awards o los Billboard Music Awards, no se evalúa el género… se etiqueta el origen. Todo lo que viene de Corea del Sur entra en la misma categoría: K-pop.
A diferencia de premiaciones asiáticas como:
- Mnet Asian Music Awards
- Melon Music Awards
- Golden Disc Awards
- Seoul Music Awards
donde sí existe una clasificación por géneros musicales.
Llamar “K-pop” a toda la música hecha en Corea del Sur no es una descripción musical. Es una simplificación cultural.
Los Grammys premian lo que su propia industria reconoce como relevante. No son un premio global: son un premio estadounidense con impacto global.
Mientras en Asia preguntan “¿qué tipo de música es?”, en Occidente siguen preguntando “¿de dónde viene?”.
Y mientras esa sea la pregunta, ningún premio será realmente musical.
El caso Arirang
Lo que está ocurriendo con este álbum no es rechazo.Es un desajuste de expectativa.
Arirang es más introspectivo, más experimental y menos inmediato. No está diseñado para ser fácil.
Y eso confronta directamente a quienes llegaron a BTS desde el pop. Esto también habla del punto de entrada: no todos conocieron su etapa hip-hop, ni han explorado álbumes como Dark & Wild, Wings o Tear.
Por eso, cuando el sonido cambia, parece que el grupo cambió. Pero no, BTS no cambió. BTS volvió a sí mismo.
Los números también cuentan la historia
Aproximadamente, solo el 30% de la música de BTS es pop puro.
El resto se mueve entre:
- hip-hop / rap
- R&B / trap
- EDM
- rock / alternative
- funk / disco
Y si miramos sus proyectos solistas, la diversidad es aún más evidente:
- RM: alternative hip-hop, indie, jazz rap
- SUGA: hip-hop, trap
- J-Hope: hip-hop experimental
- Jin: pop rock
- Jimin: pop + R&B
- V: jazz, neo-soul
- Jungkook: pop global
Si separamos a BTS como individuos, solo uno de siete hace pop dominante.
Y no es casualidad que ese sea el más escuchado. Jungkook conecta porque representa el lenguaje del mercado global. Es el puente… no el todo.
No es solo BTS
Este fenómeno no es exclusivo del grupo. Stray Kids trabaja desde el hip-hop y lo experimental. The Rose se mueve en el indie rock. Y, por otro lado, grupos como BLACKPINK, TWICE, SEVENTEEN o EXO sí responden más claramente a estructuras pop.
No todos los artistas coreanos hacen K-pop. Y no todo el K-pop suena igual.
El caso Arirang deja algo claro: no todos los fans escuchan a BTS desde el mismo lugar. Algunos llegaron por los hits, otros se quedaron por el proyecto artístico.
También están esas ARMY que, aunque no logran conectar del todo con la música, siguen ahí. No necesariamente desde el sonido, sino desde el vínculo. Desde la cercanía con los miembros, desde esa belleza tan particular que no es solo física, sino también en su forma de ser: cercana, sensible, profundamente humana… y profundamente coreana. Porque BTS no solo construyó una discografía, construyó una identidad.
Y eso abre otra conversación que vale la pena mirar con más calma: cómo, a través de Arirang, no sólo exploran nuevos sonidos, sino también muestran —cada vez con más claridad— el orgullo que sienten por su origen, por su cultura, por ser coreanos.
Un tema que quizá no todos están viendo… todavía. Y ahí es donde nace la diferencia. BTS nunca cambió tanto como creemos. Lo que cambió fue el momento en el que muchos llegaron.
Y cuando el sonido dejó de ser cómodo, algunos pensaron que el grupo se había perdido. Pero no, BTS no se perdió, solo dejó de sonar como lo que esperaban.
Porque al final, no toda ARMY llegó al mismo BTS.
La Revista de Taehyung no posee ninguna de las fotos/videos compartidos en nuestro blog. No se pretende infringir los derechos de autor.
Conoce a Mónica Sánchez
Si te gusta nuestro contenido, por favor apóyanos con un Ko-Fi para poder seguir haciéndolo.
Añadir comentario
Comentarios