Arirang: cuando la espera se convierte en reencuentro

Publicado el 3 de febrero de 2026, 10:00
IA. Concierto de BTS visto desde el público, con siete siluetas sobre el escenario y miles de luces ARMY iluminando el recinto, simbolizando el reencuentro emocional con ARMY latinoamericana.

Por: Lavanda

 

Arirang no anuncia una gira,

anuncia un regreso emocional para una comunidad que aprendió a resistir en silencio.

 

Ser fan de BTS nos ha colocado en un lugar único: el de espectadores que también somos arte. Parte de la creación infinita de estos siete miembros, y a su vez, musas que inspiramos su camino. Es algo que debería llenarnos de orgullo. Sobre todo, cuando, como yo, uno es una escritora en crisis —porque escribir desde el dolor amplifica la ansiedad, pero también eleva la existencia por encima de ella—. En esos momentos, saber que formo parte de esto, aunque sea desde la distancia, me sostiene.

 

Cabe aclarar que el anuncio de que BTS vendrá a Latinoamérica ha generado un matiz especial en el público latino: una mezcla intensa de emoción, anhelo y hasta cierta animosidad… no por conflicto, sino por urgencia. Por tanto, sentimiento contenido. Muchas de nosotras llevamos años esperando sin mediar palabra, guardando en silencio la felicidad que nos trajo ese día en que dijeron: "Vendremos".

 

Y ahora, con el lanzamiento del nuevo álbum titulado Arirang, entendemos que esta gira no es solo un concierto. Es un encuentro. Un puente.  Una ceremonia. Porque Arirang no es un nombre cualquiera, es una canción tradicional coreana que atraviesa siglos, regiones y divisiones. Una melodía que, durante décadas, ha sido cantada por ambos lados de la península coreana, incluso cuando las dos Coreas estaban separadas.

Arirang es la voz de un pueblo dividido que sigue siendo uno.

 

Es memoria. Es resistencia. Es comunidad.

Y eso es exactamente lo que BTS ha construido: una comunidad que trasciende continentes, idiomas, fronteras. Un coro global donde cada ARMY canta con su propia entonación, pero con el mismo corazón.

 

Para muchas colombianas, como yo, que creíamos excluidas de este sueño, que mirábamos los conciertos en Japón, Estados Unidos o Europa como algo lejano, casi imposible, este anuncio es un reencuentro. Uno que nunca pensamos posible, y que ahora se acerca.

No solo con ellos, sino con nosotras mismas.

Partitura musical de Arirang, canción tradicional coreana, presentada como arreglo para piano con notación clásica en pentagrama.

“Arirang” no solo se lee: se siente. Cada nota guarda la memoria de un pueblo y el eco de una identidad que sigue viva a través del tiempo.

La multiplicidad del lenguaje: Arirang como metáfora

 

Lo interesante de Arirang es que no existe una sola versión. Dependiendo de la región de Corea, cambia la letra, la melodía, el ritmo. Pero siempre conserva el alma. Eso nos permite pensar que el lenguaje que BTS busca no es uno solo, ni uniforme.  Es múltiple. Diverso. Celebratorio de la subjetividad.

 

Así como cada persona canta Arirang a su manera, cada ARMY interpreta sus letras desde su propia historia y así es como nace la conexión:

no porque todas sintamos lo mismo, sino porque todas sentimos profundamente.

 

En medio de esta avalancha de emociones, de información, de posibilidades, es normal sentirse en crisis como escritora. Porque ¿Cómo nombrar algo tan grande? ¿Cómo describir lo que significa que siete hombres hayan sido el motivo por el que tantas personas salieron de depresiones, tristezas, soledades infinitas? ¿Qué nos hayan ayudado a enfrentar la vida con más ahínco, simplemente porque supieron decir: "No estás sola"?

 

Ellos no solo nos acompañaron. Nos dieron herramientas, palabras, música. Claves emocionales que resuenan en fibras humanas que todos compartimos, aunque muchas veces ignoremos.

Concierto de BTS en un gran escenario iluminado con pantallas y luces moradas, frente a miles de fans ARMY con lightsticks encendidos, creando una atmósfera de unidad y emoción.

Cuando BTS sube al escenario, el concierto deja de ser un espectáculo individual y se transforma en un acto colectivo donde la música une, abraza y permanece.

Un reencuentro que renueva

 

Arirang significa reencuentro. Para muchas, será un reencuentro que nunca creímos posible. Uno que añorábamos en silencio, que cargábamos como un deseo frágil. Y cuando finalmente los veamos, es probable que lo único que hagamos todas en el concierto sea llorar. Pero no por tristeza, sino porque verlos será reconocer a siete personas que, sin conocernos, hicieron que la vida — la de tantas— fuera mejor. Lloraremos porque,

su música creó un lenguaje común entre extrañas.

 

Lloraremos porque, después de tanto tiempo, podremos gritarles: "Aquí estamos. Gracias por no dejarnos."

 

Celebro, con todo el corazón, que las ARMY latinoamericanas tengamos esta oportunidad. Y debemos hacer nuestro mayor esfuerzo para que se sientan bienvenidos aquí: en un espacio menos invasivo, menos violento que lo que viven a diario, pero sobre todo, lleno del mismo amor inmenso que ellos nos han dado a través de la música, los videos, las palabras.

 

Porque si, Arirang es un canto de unidad, entonces este concierto será nuestra estrofa. Y nuestra voz, nuestro regreso a casa.

 

 

La Revista de Taehyung no posee ninguna de las fotos/videos compartidos en nuestro blog. No se pretende infringir los derechos de autor. 

 

Valoración: 5 estrellas
1 voto
Fotofirma de Lavanda, colaboradora de la Revista de Taehyung, acompañado de una frase que habla del dolor y el placer, en un diseño editorial con flores suaves y tonos claros.

Conoce a Lavanda

 

Si te gusta nuestro contenido, por favor apóyanos con un Ko-Fi para poder seguir haciéndolo.

IA. Concierto de BTS visto desde el público, con siete siluetas sobre el escenario y miles de luces ARMY iluminando el recinto, simbolizando el reencuentro emocional con ARMY latinoamericana.

Añadir comentario

Comentarios

Dubia López
hace 19 días

Yo no soy coreana, pero al escuchar el cántico de Arirang y sus diversas variantes, me siento conectada, tan conectada como con la música tradicional mexicana.