ARIRANG: la historia real de 1896 que BTS revive 130 años después

Publicado el 19 de marzo de 2026, 17:03
Imagen oficial de los integrantes de BTS para su comback ARIRANG. Todos vestidos de traje oscuro.

Por: Dubia López

 

A veces, en medio del ruido de los anuncios, los teasers y la emoción de un comeback, aparece algo que te hace detenerte.

Eso fue exactamente lo que me pasó cuando llegó a mis manos un artículo publicado en Forbes, escrito por Hannah Abraham. No era un texto más sobre el regreso de BTS. Era distinto. Más profundo. Más anclado a la historia.

 

Un artículo que no solo hablaba de un clip de video cualquiera, sino que lo que nos mostraba se sostenía en documentos, archivos y estudios que nos llevan hasta 1896. Y entonces todo cambió. Porque de pronto, ese tráiler animado dejó de ser solo estética… para convertirse en memoria.

Captura de pantalla del video animado promocional de BTS para su comeblack ARIRANG, donde aparecen 7 hombres cantando

La historia que recoge el artículo nos lleva a un momento poco conocido, pero profundamente significativo: siete jóvenes coreanos que, en 1896, llegaron a Estados Unidos en circunstancias tan complejas como fascinantes. No eran simplemente estudiantes. Eran jóvenes que huían, que buscaban oportunidades, que cargaban con el peso de un país que comenzaba a fracturarse entre fuerzas externas. Algunos relatos los describen como hijos de familias nobles; otros, como fugitivos que tomaron decisiones desesperadas. Pero más allá de cómo llegaron, lo que importa es lo que hicieron.

 

Llegaron a la Howard University, en un contexto donde no cualquier institución estaba dispuesta a recibir estudiantes extranjeros, mucho menos si no eran blancos. Y ahí, entre barreras lingüísticas, diferencias culturales y una realidad completamente ajena, encontraron algo que sí podían compartir: su música. Hay algo profundamente humano en esa imagen: jóvenes que no dominaban el idioma, pero que podían cantar. Que no podían explicarse con palabras, pero sí con melodías. Y eso fue lo que hicieron.

Los estudiantes coreanos que grabaron ARIRANG en 1896 en Estados Unidos de América

Poco tiempo después, en julio de 1896, ocurrió algo que hoy entendemos como un momento histórico. La etnóloga Alice Cunningham Fletcher invitó a algunos de estos estudiantes a grabar sus voces utilizando cilindros de cera, la tecnología de registro sonoro de la época. Lo que probablemente parecía un experimento más, terminó convirtiéndose en la primera grabación conocida de música coreana en Estados Unidos. Entre esas grabaciones estaba Arirang. Sí, la misma palabra que hoy vuelve a aparecer en el universo de BTS. Esa melodía que ha sobrevivido guerras, colonización, migraciones y más de un siglo de historia.

 

Leer este tipo de investigaciones cambia completamente la forma en que entendemos el presente. Porque entonces el tráiler en cuya narrativa describe parte de la historia nacional de Corea, ya no es solo una propuesta visual cuidada, ni una estética vintage bien lograda. Es una decisión. Es una postura. Es mirar hacia atrás con intención.

 

El paralelismo que plantea el artículo es imposible de ignorar: siete jóvenes en 1896, siete artistas en 2026. Dos momentos distintos, pero unidos por algo esencial: la necesidad de preservar y compartir la identidad coreana más allá de sus fronteras. Y hay algo que emociona aún más. Aquellos estudiantes grabaron Arirang en un momento en el que Corea estaba al borde de perder su soberanía. Era, sin saberlo, un acto de resistencia cultural. Una forma de decir “esto somos” incluso cuando todo parecía desmoronarse.

 

Hoy, BTS retoma esa misma canción después de casi cuatro años de pausa, marcados por el servicio militar y una ausencia que también se sintió a nivel emocional para millones de personas. No es casualidad. Lo que hace este artículo —y lo que nos hizo detenernos a leerlo con calma— es recordarnos algo que a veces olvidamos en medio del fandom, de los números y de las tendencias: el K-pop no empezó con el K-pop. Mucho antes de los escenarios globales, de los récords en plataformas y de los estadios llenos, ya existían voces coreanas intentando hacerse escuchar en el mundo. Voces que no tenían micrófonos modernos. Ni traducciones. Ni fandoms internacionales. Pero que aún así, lograron permanecer.

 

Al final, lo que más resuena no es solo la historia en sí, sino todo lo que representa. Las grabaciones realizadas por Alice Cunningham Fletcher se conservan hoy en archivos históricos y han sido estudiadas por especialistas como Robert C. Provine, quien ayudó a redescubrir su valor dentro de la música coreana. Es decir, no estamos hablando de una narrativa construida al aire. Estamos hablando de historia documentada. De memoria preservada. De cultura que se negó a desaparecer.

 

Y quizá por eso, cuando escuchamos la palabra Arirang, ya no suena igual. Porque ahora sabemos que no es solo una canción. Es un eco. Uno que comenzó hace más de 130 años… y que hoy, en la voz de siete artistas, vuelve a recordarnos de dónde viene todo.

 

Si algo nos deja este artículo es una sensación muy clara: a veces, para entender un comeback… hay que mirar más de un siglo hacia atrás. Y cuando lo haces, te das cuenta de que esto nunca fue solo música.

 

La Revista de Taehyung no posee ninguna de las fotos/videos compartidos en nuestro blog. No se pretende infringir los derechos de autor.

 

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